Archive for November, 2009

Medalla de honor, una historia de 10 años y otra prueba de que Dios tiene sentido del humor…

Sunday, November 29th, 2009

Hace unas horitas terminamos la Cumbre Nacional de Líderes Juveniles del Perú aquí en Lima, donde se juntaron unos 1100 pastores y líderes de jóvenes de toda la nación Inca en dos días que fueron una fiesta. Como en todos los eventos de EJ de estas características hubo muchos talleres, foros, conciertos y plenarias, y en esta ocasión me gustó mucho que se notó un hilo conductor muy marcado en todo lo que al menos los plenaristas comunicamos: no conformarnos con lo que ya hacemos y explorar horizontes nuevos.

Pero sin minimizar lo que ocurrió en la cumbre, no puedo dejar de escribir acerca de lo que ocurrió el viernes.

La historia comienza en el año 1999. Mi vuelo entre Los Angeles y Buenos Aires está por hacer escala en Lima. El avión comienza a bajar y al ver la ciudad por la ventana comienzo a llorar. Primero no estoy seguro de lo que ocurre. Mi mente se enfoca en la juventud peruana. Siento su confusión, su dolor, el abandono generacional, la desesperanza vocacional. El avión vuelve a dar una curva en el aire que no sé si es calculada o el incio de un segundo intento de aterrizaje. Esta vez veo mas allá. Hay otras fronteras. Hay un continente rebalsando de jovenes con los mismos sintomas esperando que alguien los guíe. Obviamente yo no puedo hacer suficiente y eso me hace llorar todavía más profundo hasta darme cuenta que mi vecino de asiento me está mirando y me pregunta si hace mucho que no vengo a Lima…
Mi mente es focaliza en una idea: Yo no puedo hacer demasiado pero puedo entrenar a líderes que preparen otros líderes y así llegar a miles y a millones de jóvenes. Eso se me graba en la mente y mi sueño de ayudar a la iglesia de levantar a líderes juveniles efectivos pierde finalmente de vista todas las fronteras políticas. Si. Fue en esa ocasión bajando a Lima Perú que entendí que mi llamado a preparar líderes no era solo para Argentina sino para todo América Latina.

El viernes pasado, 10 años después en Lima, me entregaron la medalla de honor del congreso de la República del Peru por, según dice el diploma que la acompaña, “mi influencia en la juventud del continente.” El premio es largamente inmerecido y no fue a mi solo porque también fue dado a mi amigo Marcos Witt aunque con otra descripción en su diploma. (Fue para mi un honor también eso, no por la fama de Marcos sino porque justamente él es alguien que quiero y admiro y como él sabe – no lo admiro por su fama o por haber sido fan de su música…ja) pero me pareció otro guiño del amor y el humor de Dios. Digo amor porque es indudable de que cuando él nos llama él nos acompaña y digo humor porque no puedo dejar de CONFESAR que mientras estábamos en la ceremonia rodeados de congresistas y hasta del embajador de Israél que se había sumado al reconocimiento, no podía dejar de pensar en todos esos maestros, líderes y compañeros de la adolescencia que dudaron de que Dios y yo podíamos hacer algo con mi vida…ja.
En fín. Dios es bueno y para siempre es su misericordia. Él es grande y nosotros pequeños (en especial yo) pero cuando nos sumamos a su voluntad ocurren cosas extraordinarias.

Una curiosidad final fue que cuando con Marcos nos encontramos en el hotel para ir a la ceremonia, yo estaba en corbata y él no… El no se la había puesto pensado que “Lucas no se la iba a poner”, y yo me la había puesto porque me PIDIERON que vaya elegante y tambien pensando que Marcos si la iba a tener.

leyswitt