Vivir con la intensidad de un niño

Anoche luego de algunas reuniones editoriales quise pasar un rato exclusivo con mis hijitos (y darle un descansito a Vale) y me los llevé al cine a ver Astroboy. Claro que me esperaba pasar un lindo rato con ellos pero la experiencia fue más allá de solo ver una pelicula juntos. La intensidad con la que Max manifestaba sus emociones me hizo morir de risa y pensar en la actitud que tenemos que tener hacia la vida. Sophie expresaba sus sustos y alegrías con la película también, pero a sus dos años Maxi era todo un festival. La ensalada de emociones fue completa. Lloró, gritó, se asustó, insultó al robot malo (sin ningun vocablo conocido pero la actitud era evidente), tiró golpes de Karate, le dio consejos a Astroboy, sufrió, se compadeció y conquistó. Otro papá vecino a pocos asientos se divirtió también mirándolo porque cada expresión era absolutamente libre de censura o inhibición.

Me quedé pensando en si será por eso que Jesús dijo lo siguiente:
—Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos. (Mateo 18.3 y 4)
Desde hace tiempo que creo que uno de los peores pecados de la adultez es el cinismo. Al ir creciendo nos vamos conformando a lo que es politicamente correcto y nos da miedo mostrar nuestras verdaderas emociones. Lo que nos sucede en este proceso, que a simple vista tiene el proposito de ayudarnos a sobrevivir en la aldea social, es que de a poquito vamos perdiendo la intensidad de vivir. Lo políticamente correcto nos priva de expresarnos con autenticidad. Todo es demasiado calculado y poco natural y sin darnos cuenta aprendemos a esconder nuestras verdaderas emociones por temor a quedar mal o quedar expuestos a la manipulación de otros.
En ese versículo Jesús está hablando del Reino y se podría suponer que sus palabras se refieren a cómo llegar al cielo. Pero no es eso lo que Jesús tenía en mente cuando hablaba del “Reino que ya llegó pero está por venir”. Siempre que puedo enseño que Jesús no solo vino a mostrarnos el camino a la vida eterna, sino que también vino a modelar la vida abundante y creo que su ejemplo de los niños tiene también que ver con ese objetivo. Para experimentar el reino de Dios en la tierra hay que vivir la vida con la intensidad de un niño. Para ellos los malos son malos, los buenos son buenos, cuando tienen miedo lloran, cuando necesitan ayuda no tienen ningun probelma en pedirla y cuando están felices no les importa si a otros no les gusta, o si van a tenerles celos.

Querido papi Dios: Quiero vivir la vida con la intensidad de un niño. Te doy gracias porque cuando estoy en problemas puedo correr a tus brazos y porque como un padre bueno me dejas vivir mis propias aventuras. Te doy gracias por siempre dejarme mostrarte mis emociones y te pido que me sigas enseñando a vivir la vida que planeaste para mi.

11 Responses to “Vivir con la intensidad de un niño”

  1. Se que la experiencia debió ser genial. Dios quiera que siempre podamos ser auténticos en lo que actuamos.

  2. Dan says:

    A veces me da pena pensar, que vivo tan adulto, y nos disfruto como me gustaria, ese momento donde te duele el stomago tanto reir!! ajjaja no hay otra sensasion como esa…

    punto de reflexión…

  3. Flor says:

    jajajaja!!.. como me hubiera gustado, por favoooor, estar ahii para verloo!!!… jajajaja es todo un personaje!!…(si, mas especificamente SPIDER-MAX jejje)

    el trabajar para el Señor con nenes, me hace estar siempre cerca de uno.. y nunca me canso de pensar algo como lo que escribiste, “Señor, haceme como ellos”… logran expresar todo lo que sienten sin frenos…eso es lo mas!!…

    saludos a la flia!!!

    los voy a extrañar este año nuevo!!

  4. Que les parece hacer un EI (especialidades infantiles) y que todos los hijos del equipo nos den clases, jeje. La escena me la imagino y creo que muchos tenemos esa clase de experiencias tambien.

    Dios bendiga a nuestros hijos, y nos permitan aprender de ellos.

  5. Rob M.C. says:

    Ja!, dímelo a mi… hace algunos meses soy padre, aun no tengo treinta y por tratar de ser autentico he tenido unos cuantos problemas con los que son políticamente correctos en la iglesia. Comparto tu admiración por la forma de ser de los niños.

    Bendiciones.

  6. Tote says:

    Good one…!!! Había entendido ese versículo sólo desde el punto de vista de la inocencia y pureza de un niño. Gracias por compartirla!

  7. Patty Marroquín says:

    Son increibles, tan ellos. Por eso Dios, cuando se te acaba el tiempo de disfrutar a tus “niños” (porque crecieron demasiado), se las ingenia para enviart refuerzos, se llaman “nietos”!! y la historia vuelve a comenzar :)

  8. Tengo una nena de 6 y ni te imaginas las consolaciones, reprensiones y lecciones que me ha enseñado con su forma de ser. Es tan perceptiva que a veces he pensado que me ha leido la mente o ha visto mi mirada perdida… es maravilloso ver la naturalidad de ser. Oro porque puede imitarla aunque sea un poquito. Un abrazo grande a Valeria y los chicos. Aun tengo una foto que nos tomamos en una convención y el Max estaba bien nene… Astro Max…

    Un abrazo. Saludos les envía Paty mi esposa y Nicole (la protagonista de historias trascendentales para mi) jejeje

  9. Jay Arisso says:

    Gracias por este post.. Bellas palabras mano!

  10. NOEL NAVAS says:

    ¡Ops! Si tu hijo reacciona así…. ¡No lo lleves a ver 2012! Jajajá. ¡Broma!

  11. La verdad es que nos cuesta mostrarnos como somos, pero mas que eso reaccionamos de acuerdo a las normas impuesta, muchas veces no dejamos que los niños se expresen libremente porque al momento ya llega la disciplina, tenemos un pensamiento un poco erroneo de las cosas… debemos ser como Dios nos a mandado (como niños) con un corazón tierno, pegando nuestro oido en su pecho y escuchando los latidos del corazón de Él, para poder asi estar en contacto y no perdernos de estar en su presencia…

    Gracias por la reflexión

    Dios te bendiga

Leave a Reply